Ya de camino al Hipódromo se notaba que algo grande se avecinaba. La presencia de numerosas medidas de seguridad, así como una gran caravana en los aparcamientos, indicaba que el Ministro del Rock and Roll estaba preparado para el discurso. La tarde comenzaba a refrescar tras un caluroso día. Hileras de gente que aparecían de todos lados. Camisetas de viejos rockeros, otras de nuevas promesas, peinados punks, grunge o heavies, desfasados hippies y modernos jóvenes, pijos y tiraillos, una diversa fauna reunida por un mismo propósito. Poco a poco, la gente fue arremolinándose alrededor del inmenso escenario, que con unas ropas negras escondían lo que todos ansiábamos ver. Unas cuantas oleadas de voces hasta que por fin unas notas eléctricas surcan en forma de ondas sonoras por encima de nuestras cabezas. El público enmudece por un segundo en el que toma aire para gritar enloquecido al presenciar como las negras cortinas caen mostrándonos a un Lenny Kravitz tan peculiar como electrizante. Un luminoso gigante muestra las letras LK en la cúspide del escenario. La música lo envuelve todo. Las mujeres enloquecen ante el torso de la estrella.
El concierto abre con el tema Minister of Rock n’ Roll, de su último álbum “Baptism”. Tras acabar el primer tema, Lenny saluda al público Malagueño en su idioma natal, salvo algunas palabras que balbucea en español, pero eso no impide que las miles de mujeres allí apostadas le llamen “tio bueno” cada vez que abre la boca.
Respaldado de su carismática percusionista, repasa toda su discografía tocando viejos temas, que sin duda eran los que el público demandaba, un largísimo Fields of Joy, o Can’ get you off my mind, Fly Hawai, Again o Always on the Run, fueron alguno de los temas que repaso, no dejando prácticamente ninguno atrás. Dos veces tuvo el público que reclamarlos para que volvieran a salir a escena, para que culminase el concierto con un más que esperado Are you gonna go my way, con el que el público pareció enloquecer, saltando al unísono.
En fin, un concierto que sin duda dejó buen sabor de boca y con ansias de asistir a otro concierto de una banda más grandiosa si cabe, los U2, pero eso es no será hasta Agosto.